Este espacio que visitamos cada 15 días, lo hemos ido convirtiendo como en un espacio común, pues en el encontramos las cosas que son esenciales para nuestras vidas y la de nuestras familias: los alimentos y tantos otros productos que son base importante del existir de seres humanos y, ese otro algo, ese ingrediente que también alimenta y nutre, como lo es sus gentes y personas que nos brindan atención, solidaridad, acompañamiento y han construido paso a paso esa otra casa con ambiente y calor de hogar.

El que nos encontremos con esa frecuencia nos dice que se ha materializado o vuelto realidad el sitio que falta nos hacía, porque encontramos gran variedad, cantidad y diversidad de productos. Hay la seguridad y confianza que nos brinda el haber podido conocer y seguir relacionándonos con las personas que producen y elaboran lo que adquirimos; sabemos que nos estamos juntando cada día más consumidores y, algo muy importante a tener en cuenta, es el confiar en hacer nuestros pedidos y recibirlos en la forma que mejor nos favorezca. También es cierto, además, que nos favorecemos equitativamente por los precios justos, que nos lo posibilita la relación directa productores-consumidores y minimizar la intermediación externa. Porque con nuestra participación vamos por el camino de expresar el reconocimiento al campesino y campesina, a las familias productoras y a las comunidades rurales y urbanas que derivan su sustento al proveernos de lo que necesitamos y son beneficios para nuestra salud. El cuidado a la salud no es solo para las personas, sino también para las tierras de donde provienen.

En los actuales momentos es muy importante y necesario resaltar y reconocer el haber creado desde el año anterior, este espacio común, porque con la llegada de la emergencia sanitaria por el COVID 19, quienes ya estábamos, quienes habíamos hecho visitas y quienes nos quedamos en esta vivienda virtual y real para todas y todos, comprobamos que es entre nosotros que debemos estar juntos y apoyarnos solidariamente. Las medidas de los gobiernos nacional, departamental y municipal a través de sus decretos y demás, en muy poco, casi que, en nada, tuvo ni ha tenido en cuenta el cómo solucionar o atender las necesidades que empezamos a enfrentar y buscar solución. Acá está la razón del valor e importancia que tiene este espacio y lugar que es nuestro, al que debemos invitar a entrar más familias y así lo fortalecemos, porque prepararnos para el futuro que esa otra realidad incierta y que hay que ir construyendo con las experiencias y aprendizajes que vamos y enfrentamos cada día.

Comer Sano, con calidad, precios justos para productores y consumidores, relaciones colectivas y solidarias, harán que sigamos construyendo y fortaleciendo continuamente este espacio común que ya es de todas y todos, lo que nos irá conduciendo por ese camino, que también es común, y con mercados alternativos, basados en la economía solidaria, nos conducirá a una sociedad más justa, equitativa y marchando a construir el país que queremos.

Escrito por: Carlos Eduardo Pedraza, Secretaría General del Comité de Integración Regional SALSA Bogotá Cundinamarca.

Categorías: Consumo

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